Los candidatos siempre se han formado una opinión de una empresa antes de aplicar. Eso no es nuevo. Lo que cambia es cómo se forma esa opinión hoy.

Antes dependía casi completamente del boca a boca. Alguien conocía a alguien, se corría la voz, y la reputación de una empresa como lugar de trabajo se construía de manera lenta y difícil de controlar. Hoy ese proceso sigue existiendo, pero hay algo nuevo encima: los canales digitales multiplicaron los puntos de contacto entre el talento y las empresas, y todos esos caminos terminan en el mismo lugar.

Una persona ve una vacante en una bolsa de trabajo, le llega un anuncio en redes sociales, alguien le comenta que en tal empresa están contratando. Lo primero que hace, antes de aplicar, antes de preguntar nada, es buscar a esa empresa. Ve su página web, revisa sus redes, se hace una imagen. Y en ese momento decide si le interesa o no.

Eso es la primera entrevista. Y la empresa no estuvo presente. Lo interesante no es que esto sea un riesgo, sino que es una oportunidad. Porque la predisposición que lleva a alguien a querer trabajar contigo, o a descartarte sin avisarte, se construye ahí. En lo que encuentran cuando te buscan.

Una presencia digital descuidada no solo comunica que la página no está actualizada. Le quita profesionalismo a la empresa, le quita peso, le quita vigencia. La gente juzga lo que ve, y si lo que ven es un sitio que parece abandonado, la lectura natural es que la empresa tampoco se mantiene al día en lo que hace, que no hay alguien cuidando cómo se presenta.

Puede ser completamente falso, la empresa puede ser excelente en lo que hace, pero esa primera impresión ya habló primero. Y habló en contra.

Por el contrario, una empresa que se ve profesional digitalmente llega a la primera conversación con el candidato con una ventaja real. Esa persona ya tiene un feeling positivo. Ya confía un poco más en lo que va a encontrar. Ya quiere que funcione. Y eso cambia toda la dinámica de la entrevista.

Esto aplica especialmente hoy, cuando aplicar a una vacante cuesta cada vez menos esfuerzo. Un clic, un mensaje de WhatsApp, un formulario en línea. El volumen de aplicaciones subió, pero la calidad del engagement bajó. El talento que realmente te interesa, el que evalúa con cuidado dónde va a invertir su tiempo, es exactamente el que más investiga antes de moverse.

La pregunta que vale hacerse no es si tu empresa necesita una página web. Es qué están comunicando la página web y tu presencia digital cuando alguien la visita por primera vez sin saber nada de ti. Si la respuesta no es clara, o si no sabes cuál sería, ya es un dato.

por Emilio Quiroga

Emilio Quiroga es un profesional con amplia experiencia en desarrollo web, fundador de emilioquiroga.com, agencia especializada en diseño web y estrategia digital. A través de su agencia, ha colaborado con empresas en México para desarrollar infraestructura digital orientada a resultados, integrando diseño, desarrollo web y medios pagados en soluciones que fortalecen la presencia de marca y generan oportunidades de negocio concretas.

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