Recientemente, la luna ha sido uno de los temas más comentados a nivel mundial en distintos ámbitos. Esto se debe al viaje realizado por Artemis II, que marcó un hito después de 53 años. Quizá muchos niños y niñas, además de adultos, hemos fantaseado con el sueño de ir a la luna, colocando en esa experiencia una gran carga simbólica por lo impactante y emocionante que representaría: la lejanía, la dificultad, la cantidad de personas que lo han logrado y el costo económico que una hazaña de esta naturaleza implica.

Pero, si reflexionamos hoy desde las palabras del astronauta Reid Wiseman, quien a su regreso comentó que “lo único que quieres es volver con tu familia; es especial ser humano” (La Nación, 2026), surge una perspectiva distinta. Esto me hace recordar el cuento sobre los dioses y la felicidad, mismo con el que inicié el post de hace algunos meses titulado “Bombero por un día: la llama que enciende la vida” (Martínez, s. f.). Un relato que reflexiona sobre ese lugar en el que las personas no buscaríamos la felicidad, y que, aunque parezca incomprensible, suele ser justo donde siempre ha estado, como cuando buscamos las llaves sin darnos cuenta de que las tenemos en la mano.

Las declaraciones de Wiseman nos regresan a lo esencial: al presente, a dejar de colocar la alegría, la felicidad y el amor en lugares lejanos o inalcanzables. Ese sueño no estaba a millas de casa ni en algo reservado para unos cuantos; la felicidad se encontraba en el aquí y ahora, en las relaciones que nos rodean, en las manos que nos apoyan, en las sonrisas compartidas durante una comida, en el olor de la lluvia, en los atardeceres y en ese lugar de trabajo que sí tenemos.

El piloto, a través de sus reflexiones, nos permitió asomarnos no solo a los momentos vividos durante el viaje, sino también a una parte fundamental de nuestra vida: las relaciones interpersonales. A veces estas se construyen con la familia de sangre y, en otras ocasiones, con la familia de vida. Como él mismo expresó:

“No ha sido fácil. Estar a más de 200,000 millas de casa… Cuando estás ahí afuera, lo único que quieres es volver con tu familia y tus amigos. Es algo especial ser humano, y es algo especial estar en el planeta Tierra” (La Nación, 2026).

Imagínate esperar tantos años para darte cuenta de que la felicidad siempre estuvo al alcance: no en promesas futuras, ni en logros costosos, ni en versiones idealizadas de nosotros mismos. Está en reconocernos como humanos, en constante movimiento, en aceptar que lo extraordinario no siempre se encuentra en lo lejano, sino en lo cotidiano. Después de todo esto: ¿te atreves a reconocerlo?

Martínez, P. (s. f.). Bombero por un día: la llama que enciende la vida. Blog Paola Martínez. https://blog.paolamartinez.com.mx/responsabilidad-social/1006/

La Nación. (2026, abril 13). Reid Wiseman, de Artemis II, tras la misión: “Lo único que quieres es volver con tu familia; es especial ser humano”. https://www.lanacion.com.ar/el-mundo/reid-wiseman-de-artemis-ii-tras-la-mision-lo-unico-que-quieres-es-volver-con-tu-familia-es-especial-nid13042026/

por Paola Ivette Martínez Durón

Destacada profesional en Comunicación y Desarrollo Organizacional, con una trayectoria académica y profesional sobresaliente. Es licenciada con mención honorífica, además de contar con una maestría por excelencia académica. Ha sido docente universitaria. Fundadora de su propia consultoría con experiencia en la iniciativa pública y privada donde asesora a empresas nacionales e internacionales. Invitada a programas de radio y TV para compartir información laboral. Una apasionada del aprendizaje que ha podido escuchar a personalidades como Marcus Dantus, Teresa Perales, Muhammad Yunus, Carly Fiorina, Steve Wozniak, Jon Mc Neill, entre otros.

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