Hace unos días una decisión política puso a temblar a madres y padres de familia en todo el país, el Secretario de Educación Pública de México, Mario Delgado, anunció que el 5 de junio sería el último día de clases en educación preescolar, primaria y secundaria debido al calor intenso y el Mundial de futbol. La noticia fue duramente criticada incluso desde la Presidencia de la República, por lo que tuvo que ser rectificada y, finalmente, el calendario académico queda como fue anunciado desde inicio del año escolar.

El anuncio del fin de curso anticipado representaba serios problemas: ¿qué sucedería con los niños y las niñas? ¿Cómo harían las familias para atenderlos durante tres meses de vacaciones? El propio secretario tuvo que reconocer que “hay una realidad insoslayable: al cerrar las escuelas, la carga de trabajo recae mayoritariamente en las mujeres” (1).

La doble presencia de las madres

Está comprobado que son principalmente las mujeres quienes destinan su tiempo y esfuerzo en resolver situaciones relacionadas con el espacio doméstico y el ámbito familiar. Las madres de hijos menores de 12 años son quienes enfrentan una mayor carga mental y física, porque a la crianza se suman otras tareas no remuneradas, que deben combinar con sus responsabilidades laborales en el sector productivo.

Investigadoras de la Universidad de Bogotá, Colombia, revisaron una serie de estudios realizados alrededor del mundo con madres trabajadoras. Encontraron que desempeñar a la vez un rol productivo y reproductivo genera una “doble presencia” que comúnmente tiene consecuencias para la salud física y mental de las mujeres. Cuidar de todos en casa y cumplir en el trabajo remunerado provoca en muchas mujeres dolores de cabeza, fatiga física, dolor crónico, trastornos de sueño, aumento de peso, estrés, ansiedad, frustración, baja autoestima y, en algunos casos, hasta ideación suicida (2).

¿Qué es la carga mental?

Las mujeres que son madres de menores en edad escolar generan lo que se ha llamado “carga mental” que viene de pensar constantemente en cómo organizar el tiempo, el dinero, el cuidado de la familia, planear las actividades, distribuir el esfuerzo entre los distintos problemas a resolver, que pueden ser cotidianos como la comida, la ropa, el aseo de la casa, o imprevistos como las cuestiones de salud o hasta el festival especial de la escuela para que el que hay que conseguir el disfraz solicitado. Esta carga puede ser más intensa para mujeres que cuidan a personas con necesidades especiales.

En el caso de las mujeres que además desempeñan un rol productivo, la carga se incrementa porque en el trabajo también hay que organizar, planear, resolver, cumplir metas y objetivos, lidiar con situaciones que no siempre son gratas, y desempeñar ahí también el papel tradicional de género: preparar el café, decorar el lugar o hasta encargarse de la limpieza de la oficina.

Si bien es cierto que la carga mental no es exclusiva de las mujeres, los datos indican que sí son ellas quienes llevan una sobrecarga debido a los roles culturalmente atribuidos a lo femenino:

La carga mental es una manifestación de la desigualdad de género que históricamente atraviesan las mujeres e identidades feminizadas, una manifestación de la violencia invisible sostenida por los mandatos sociales que ligan sus proyectos de vida al cuidado o al servicio de los demás (3).

Cuando dedican tanto tiempo y energía a cumplir con sus roles en la casa y en el trabajo, las mujeres dejan de lado el cumplimiento de sus propias metas personales, sus deseos y su autocuidado. De ahí se derivan las consecuencias para su salud emocional, física y mental.

La “súper mamá”, un papel imposible de interpretar

La mujer fuerte, organizada, capaz de cumplir con todo, que está para todo y lista para enfrentar cualquier desafío, ella que no pide ayuda (o no tiene dónde obtenerla), es conocida simbólicamente como la “súper mamá”.  Es un papel que en nuestra cultura actual se espera que desempeñen las mujeres: deben ser profesionistas exitosas y tener su casa y familia perfectas. Si les queda tiempo, deben cuidarse, hacer ejercicio, comer bien, “darse tiempo para ellas” para mantenerse siempre jóvenes y bonitas.

El problema es que se trata de un personaje ideal, y al serlo, también es irreal, es decir, nadie puede llegar a ser por completo esa “mamá perfecta”, al menos no sin costos importantes. Un estudio realizado entre madres mexicanas encontró que las consecuencias de pretender ser súper mamá es un estado de remordimiento crónico, un sentimiento de insuficiencia exacerbado, duelos ante la pérdida de amigos, pasatiempos, relación con la pareja, sentimiento de culpa, aumento en los niveles de estrés y burnout parental. Y es que muchas mujeres viven además en otra ficción: la “corresponsabilidad ficticia”, en la que su pareja pareciera compartir la responsabilidad de las labores domésticas o de crianza, pero en realidad sólo es un “ayudante” esporádico (4).

Se dice fácil, pero…

Las consecuencias de salud en las mujeres, madres o cuidadoras, que además tienen responsabilidades laborales son más graves de lo que la sociedad misma quiere ver. Si se trata de un problema social, entonces las estructuras sociales deberían proveer soluciones: existen pruebas de que, en el ámbito laboral, un entorno más flexible, equitativo y con condiciones que tengan en cuenta la salud mental de sus trabajadores reduce la carga y el estrés de las mujeres (5). En lo que respecta a la familia, son las redes de apoyo el principal soporte para las mujeres, por lo que es crucial fomentar la empatía y el acompañamiento de amigos y familiares, así como una corresponsabilidad real de la pareja.

Referencias:

  1. Rosete, E (11 de mayo 2026) Mario Delgado acepta que “faltaron voces” para decidir el cambio del calendario escolar. El País. https://elpais.com/mexico/2026-05-11/mario-delgado-acepta-que-faltaron-voces-para-decidir-el-cambio-del-calendario-escolar.html
  2. Villamil-Varela, V. et al (2025) Efectos de la carga física y mental en madres trabajadoras: revisión de alcance. Ergonomía, Investigación y Desarrollo, 7(2), pág. 167-183. https://doi.org/10.29393/EID7-21CFVC30021
  3. Solange Strupsceki, R. (2024) La carga mental de las mujeres como cuestión social. Desafíos Págs. 32-35. https://revista.edicionesfhycs.unam.edu.ar/desafios/article/view/185/181
  4. Escoto Rojas, J., Correa Romero, F. E., Cruz Torres, C. E., & Hermosillo de la Torre, A. E. (2026). Maternidad y trabajo: estudio cualitativo sobre salud mental de madres mexicanas. Uaricha24, 1-17. https://doi.org/10.35830/sfb7at49
  5. Rivera-Valderrama, S (2025) Madres trabajadoras y salud mental: Desafíos contemporáneos para el bienestar psicológico desde una mirada integradora. En Investigación y Vinculación con la Sociedad. Estudios Interdisciplinarios para Transformar América Latina. Cap. 2. Págs. 18-32.

por Ana María Navarro Casillas

Ana María Navarro Casillas es Licenciada en Medios Masivos de Comunicación, Maestra en Sociología de la Cultura, y Doctora en Estudios Socioculturales por parte de la Universidad Autónoma de Aguascalientes. Ha sido consultora líder de proyecto para UNESCO México (2020) para la Evaluación de los Indicadores del Desarrollo Mediático. Fue jefa del Departamento de Comunicación en la Universidad Autónoma de Aguascalientes (2023-2025). Es catedrática e investigadora con casi tres décadas de experiencia.

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